Tu cuerpo frente a mis dedos, membrana ligera y clara.
Adivino formas, ataques, besos, guerras saladas de lenguas piel y pelo donde termina siempre brotándote el cielo por la boca. Qué jaleo de faldas y de bragas, yo buscándote para exprimir y tocar tus entresijos de seda y estropajo. Con estrépito un remolino me aparta. Disparas mi semen al aire para constituir galaxias de galactosa.
Por la noche aún estamos vivos.
Capaces de regresar a mil batallas de cansancio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario