viernes, 28 de noviembre de 2014

Si me lanzo en vuelo libre sobre este preciosísimo monumento podría trajinarme las almas de algunos de los visitantes para intercambiarlas con Dios en la partida de cromos del próximo sábado (descansa por principio ético los domingos).

¿Qué demonios hago, Señor bendito?






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